BUENOS AIRES.- Como sucede cada vez que habla sobre Malvinas, el discurso del jueves de la presidenta, Cristina Fernández, ante el Comité de Descolonización de las Naciones Unidas tuvo un fuerte impacto político, tanto del oficialismo como de la oposición -todos a favor-, y también entre los isleños decepcionados, la inflexibilidad de David Cameron, y la queja de los medios periodísticos británicos. Es que el discurso oficial contenía un duro reclamo al gobierno inglés, para que retome el diálogo por la irresuelta disputa de soberanía.

El titular de la Cámara de Diputados, el kirchnerista Julián Domínguez, aseguró que "la causa Malvinas adquiere cada vez mayor entidad en los foros internacionales" y si bien admitió que el camino por delante es largo, destacó que "la única causa que se pierde es la que se abandona". "El tema Malvinas es una cuestión de Estado que integra a todos los argentinos", sostuvo. Además, Domínguez dijo que la presentación que hizo la Presidenta ante el Comité, marcó "un nuevo hito en un foro multilateral diplomático".

A su turno, el gobernador de Entre Ríos, Sergio Urribarri, afirmó que Malvinas "es mucho más que una cuestión nacional, es de Latinoamérica y global".

En tanto, el embajador en los EEUU, Jorge Argüello, juzgó "un paso adelante" en el reclamo de soberanía la exposición de la Presidenta y consideró que, ante la comunidad internacional, fue un "llamado efectivo" el que hizo al Reino Unido.

Por su parte, el gobierno británico de las islas se manifestó "desilusionado" con la actitud de Cristina, de rechazar una carta en la que proponía un encuentro para insistir con que la Argentina "ponga fin a la campaña de acoso e intimidación". Gavin Short, un funcionario kelper, consideró que esa situación representa la política argentina hacia los isleños. "Nos ignoran, niegan nuestros derechos humanos y nuestro derecho de pueblo para determinar nuestro propio futuro", sostuvo. (NA-Télam)